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PARROQUIA DE SANTO DOMINGO

El Templo de Santo Domingo de nuestra ciudad, es una de las joyas arquitectónicas coloniales más importantes de la América Latina. Tanto las naves como sus hermosas y artísticas capillas, entre ellas la de Nuestra Señora del Rosario, constituyen un tesoro de arte y decoración de los más representativos y característicos del siglo XVI.

En cumplimiento de la Real Cédula del Emperador D. Carlos V. de Alemania y I de España, fechada el 8 de Enero de 1551, los Religiosos de la Orden de Santo Domingo de Guzmán, dieron comienzo inmediato a la construcción de su Convento donde actualmente se hallan las ruinas del hermoso claustro de San Agustín (antiguo panóptico); mas por inconvenientes diversos y con el fin de acercarse más al centro de la población, se trasladaron al lugar donde hoy se encuentra: Sobre la carrera 11, entre calles 19 y 20 de la actual nomenclatura, en solares donados por los Encomenderos Alonso de Carvajal y García Arias Maldonado. A cargo de este último estuvo la financiación de la casi totalidad de la obra, y sobre todo la de la Capilla de Nuestra Señora del Rosario

Los trabajos fueron acometidos el año de 1559. El Padre Zamora, en el Libro III de su Historia, refiere lo siguiente:

«En su primera iglesia fundó Pedro Rodríguez de León la Cofradía de la Vera – Cruz, que dotó con una Capellanía, y después se le dio Capilla en la iglesia nueva, con la misma fundación y cofradía, según consta en Escritura otorgada el año de 1568, en que se proseguía su edificio. Otro Conquistador llamado Arias Maldonado, fue grande benefactor de este Convento y le donó sus casas que tenía en la calle real, con la cuadra en que hoy está, a la que se pasó el año de 1559…» Igualmente se sabe que hacia el año de 1568, los trabajos andaban bastante adelantados, y que a los fines del siglo, se habían dado al culto.

Los fundadores de este Convento hacían parte, antes de venir al Nuevo Reino, del de San Pablo en Sevilla, cuya regla y costumbres siguieron en la nueva fundación. Para el sostenimiento contaban con cuantiosas rentas de capellanías que permitían sostener 60 religiosos, inclusive el Noviciado, pues era la segunda Casa de Estudios de la Provincia por aquella época. Grandes fueron los beneficios que recibió la comarca con la fundación de este Convento, comoquiera que los religiosos tenían a su cuidado la catequización de los indios, la predicación evangélica y la cátedra de estudios secundarios para la instrucción de la juventud, y los primeros en abrir una aula de Latinidad en esta urbe, en todo lo cual descollaron por su virtud, constancia y sabiduría.

Como dato curioso podemos recordar que junto con los Padres Jesuitas, Agustinos y Franciscanos, los Religiosos de Santo Domingo con base en su magnífica sede de Tunja, llevaron a cabo el adoctrinamiento de la mayor parte de las Provincias del actual Departamento de Boyacá, hasta bien entrado el presente siglo.

Durante los primeros años debió de tener el templo de Santo Domingo su entrada por el costado occidental, a la inversa de como la tiene hoy, pues así lo hacen suponer la forma que por aquel lado conserva, y el hecho de haber existido una plazoleta ocupada actualmente por diversas construcciones.

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