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Santo Domingo de GuzmánDominicos Tunja

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Santo Domingo de Guzmán, nace en Caleruega (España) hacia el 1170. A sus 14 años ingresa a la Universidad de Palencia como estudiante de filosofía y teología. En ese momento España es devastada por una gran hambre, Domingo vende sus libros para aliviar a los más necesitados. A los 21 años se incorpora a una comunidad de presbíteros en Osma. Allí se perfecciona en la vida común, adquiere profundos hábitos de oración y, dedicado al estudio, se desempeña como profesor de Biblia en la Universidad de Palencia. Recibe también en esa misma comunidad la ordenación presbiteral.

A sus 35 años decide predicar en el sur de Francia y luchar contra las herejías que dividían al pueblo; sus métodos son un estilo de vida sencillo, la oración y la predicación de Jesucristo.

Para apoyar su vida apostólica funda un monasterio de contemplativas en Prulla hacia el año 1206, así mismo, se dedica después a dar formación centrada en el Evangelio a un grupo de seglares en Tolosa (1210), para que colaboren también en el anuncio de la Palabra de Dios principalmente con sus vidas y palabras.

Su gran empeño por la evangelización, la firme ecuanimidad de su espíritu, turbada sólo por la compasión y la misericordia hacia el prójimo, y la clara interpretación de los acontecimientos, basada en una profunda comunión con el Espíritu Santo, lleva a varios varones a seguirle en su tarea eclesial (1211). Tres veces lo nombran obispo, pero él lo rechaza.

Prefiere continuar anunciando a Jesucristo junto con sus hermanos (1212). Domingo recibe del papa la confirmación de su Orden en 1216. Su finalidad escuchar y anunciar la Palabra para provecho de toda la Iglesia. Su devoción por la madre de Cristo es grande. La invoca siempre con avemarías y con otras formas. A ella le confía la y misión de la naciente Orden. Por eso, el 15 de agosto de 1217 dispersa a sus hermanos enviándolos a distintas culturas y ciudades, que se prevén como fuentes desde donde surgirá una sociedad unida.

Por su parte, Domingo se dedica con más ahínco a la predicación, recorriendo campos, y ciudades, y también, más de una vez, dictando cursos bíblicos al papa y a los cardenales. Apoya su predicación en la oración: así testifican de él sus contemporáneos que siempre habla con Dios o de Dios. La esclarece con el estudio: por eso, todo el tiempo lleva consigo el evangelio de Mateo y las cartas del apóstol Pablo, sabiéndoselos casi de memoria. Muere en Bolonia en 1221 a la edad de 51 años. Gregorio IX, que antes de ser papa conoció en vida a Domingo, al declararlo santo afirmó de él: Como los mismos apóstoles, predicando sin temor, siguió de cerca al Señor; por eso, yo no lo dudo que ahora en el cielo obtuvo su misma gloria y honor.